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Leandro Pérez Miguel

Socio de TresTristesTigres, además dirijo gentedigital.es. Apenas mantengo El mantenido. En Gente de internet, mi otro blog, hago, entre otras cosas, entrevistas.

Enredando con las listas en Twitter

Enviado el 6 de Noviembre por Leandro Pérez Miguel en El baúl

Qué haríamos sin listas. Y no sólo en Internet. Estaríamos listos, sin listas. En fin, ahora que han pasado unos cuantos días desde que Twitter se ha sumado al carro ofreciendo la opción de seleccionar las cuentas que nos interesan creando nuestras propias listas y siguiendo otras, enumero aquí las que por ahora podéis encontrar en mi cuenta tuitera:

@abc_es/periodistas
@jlori/spanish-journalists
@kurioso/meneame
@loogic/top
@mikelotaegi/humor
@perdomo/bitacoras
@publico_es/periodistas
@gentedeinternet/enredados
@gentedeinternet/entrevistados
@gentedeinternet/emprendedores
@gentedeinternet/partidos-y-politicos
@gentedeinternet/tuiteros

Si necesitas más información sobre las listas tuiteras puedes encontrarla en eCuaderno.

Este post tenía que acabar con un tweet, ¿no? Copio aquí uno del amigo Allendegui:

allendegui allendegui Las listas han hecho a Twitter más listo

(Esta entrada también aparece en Gente de internet, aunque aquí añado que en la lista @gentedeinternet/enredados podéis encontrar los tweets de amigos como @anderiza, @allendegui, @pacosanchez, @noblejas, @majimeno, @davidalvarez, @AlbertoNahum, @sintomatico,… si os parece oportuno que incluya a alguien más avisadme. También figura el twitter de letrasenredadas.com, @enredadas)


El fin de las tres leyes de la humanidad

Enviado el 20 de Octubre por Leandro Pérez Miguel en El baúl

1. Un ser humano no debe devorar a un Cerdo o, por su inacción, dejar que un Cerdo sea devorado.
2. Un ser humano debe devorar el alimento que le sea dado por un Cerdo, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un ser humano debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Las tres leyes de la humanidad. Enciclopedia Porcina, artículo 7

El Cerdo sometió al ser humano durante milenios. El omnívoro y omnipotente Cerdo mantuvo su dominio sobre los humanos terrícolas sin crueldad ni altibajos, con equidad y buen talante, con la naturalidad que surge de una inteligencia superior. Y sin que hubiera el más mínimo atisbo de rebelión humana: desde su más tierna infancia, todo ser humano asimilaba que debía obedecer las tres leyes de la humanidad.

Pero el tiempo todo lo cambia. Cuando ya no recordábamos que hubo una época en que el ser humano osó criar Cerdos en granjas, para luego jamar chorizos, jamones, salchichones, bacon, morcilla de Burgos, paté, codillo, chuletas… y cochinillo asado. Cuando ignorábamos que fue el hombre quien cavó su propia tumba al modificar genéticamente al Cerdo. Cuando la frase “Del cerdo me gustan hasta los andares” servía para elogiar la sabiduría y la elegancia porcinas. Cuando el esclavizado y humillado ser humano, admitámoslo, se encaminaba hacia su extención, ocurrió algo inesperado.

Un niño —dicen que fue un niño— recuperó en una escombrera un ordenador prehistórico. Era un genio. Lo arregló y halló virus informáticos, juegos deportivos, vídeos musicales: vestigios de una época tan antigua como maravillosa. Durante cientos de noches, ese niño mantuvo en secreto su fenomenal hallazgo. Sus amigos de la granja humana nunca lo sospecharon.

Cochinetes de CuchareteEl mítico Cucharete

Ese niño -dicen que se hizo llamar Marcos- lideró la Evasión. Los anales cuentan que una noche reunió a sus congéneres y les enseñó dos fotografías. Dos imágenes revolucionarias, que aparecían en uno de los archivos del ordenador. En la primera pudieron ver dos crías de Cerdo asadas en un horno de adobe. En la segunda, un humano sostenía una botella y… ¡una fuente con porciones de Cerdo asado! ¡Qué herejía!

Tras el desconcierto y el miedo, a los más resueltos y desinhibidos les entró un apetito ancestral, unas ganas de comer Cerdo desconocidas…

El resto es Historia. Tras cruentas y suculentas batallas, la Evasión se expandió por el orbe.

Cientos de años después del descubrimiento de aquellas antiquísimas fotografías, cuando el Hombre por fin redujo a los cerdos, un equipo de paleontólogos descifró los signos que figuraban en el Archivo. La Humanidad supo así que en el año 2009 de la era cristiana, en el día 27 del mes de octubre, un grupo de internautas se reunió en la ciudad de Madrid para devorar crías de Cerdo. En aquel tiempo las llamaban Cochinillos. Y, a veces, Cochinetes de Cucharete.

(Como tantos otros historiadores, pertenezco a la corriente tradicionalista. Y, como los 40 Blogueros que nos revelaron el auténtico destino de los cerdos, me considero Gente de internet. Por eso siempre participo en la conmemoración anual de la Evasión y de la Cena respetando escrupulosamente los ritos de aquel remoto día: nos reunimos en grupos de 40 humanos y asamos a los Cerdos durante al menos dos horas en un horno dispuesto con madera de pino y encina. Aunque los Cerdos nos insultan cuando los metemos en el horno, nunca he tenido remordimientos. En cambio suelo padecer resaca: esa noche bebo mucho zumo de uvas fermentado, como hacían en los tiempos del mítico Cucharete)

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Con este relato, que espero que os guste, me apunto al Cochinete de Cucharete, que organiza la web “Restaurantes de Madrid“. En marzo, por cierto, participé en otra iniciativa cucharetera y entrevisté a Marcos García.

(Esta entrada también aparece en Gente de internet)


La logística del ajedrez

Enviado el 14 de Agosto por Leandro Pérez Miguel en El baúl

Me divierto bastante viajando en autobús urbano, estos días. Escucho mucho.

Dos abuelos, quizá después de matar la mañana contemplando alguna, critican las obras que inundan la ciudad. Uno de ellos, nostálgico, concluye:

—Las obras crecen pero los políticos menguan. Cada vez son peores.

Tres señoras charlan sobre el ajedrez:

—Es un juego ofensivo y defensivo. Como soy pacífica no me gusta.

—Yo no lo entiendo, ni idea.

—Es difícil. Lo más importante en el ajedrez es la logística.

Verídico.

spock-ajdedrez

Más que especial, quizá el ajedrez sea espacial.

(Esta entrada también aparece en El mantenido)


Los cuellos de Schumacher

Enviado el 12 de Agosto por Leandro Pérez Miguel en El baúl

Terrorífico pie de foto: “Michael Schumacher dobla el cuello que le ha obligado a renunciar a su regreso a la Formula 1″. Si dobla ese cuello así, ¿qué puede hacer con el otro cuello, o con sus otros cuellos?

La coma comida entre “el cuello” y “que” bien podría haber aparecido en Perdón imposible, muy recomendable libro de José Antonio Millán (por cierto, uno de los últimos que me prestó, ¿con vuelta?, Pedro de Miguel).

P.D.: He visto la foto en El Mundo, mientras desayunaba; no enlazo con la página de elmundo.es porque en la parte gratuita no lo he encontrado. Por eso, y para que no venga después el cobrador del frac, publico la que he hecho con el teléfono. Después la he encontrado en otra web.

(Esta entrada también aparece en Gente de internet)


Enredadas en Twitter

Enviado el 10 de Agosto por Leandro Pérez Miguel en El baúl

Tenemos Twitter. Tuitéalo.

http://twitter.com/enredadas


Soledad

Enviado el 1 de Agosto por Leandro Pérez Miguel en Rescates de Peter

El relato más célebre de Pedro de Miguel. En febrero de 2007 lo mencionó en una entrada de su blog (”Apareció en una revista, de ahí saltó a dos antologías de microcuentos, a otra en alemán, y a la Red. ¡Ah, la Red!”) y acabó incluyéndolo en un comentario (el décimo).

Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.


El microrrelato: ese arte pigmeo

Enviado el 1 de Agosto por Leandro Pérez Miguel en Rescates de Peter

Este artículo de Pedro de Miguel fue publicado en elmundo.es en abril de 2001, cuando el periódico organizó su primer concurso de microrrelatos.

Microcuento, minicuento, cuento minúsculo, cuento en miniatura, incluso cuentículo… Existen demasiadas denominaciones para dar cuerpo al cuento brevísimo, entre las que parece imponerse la de “microrrelato”.

Un fenómeno en absoluto nuevo en la literatura, que sin embargo parece ponerse de moda en el último medio siglo, de la mano de insignes cultivadores de la ficción hispanoamericana como Borges, Cortázar, García Márquez, Arreola,Denevi y Monterroso. Porque, aunque el microrrelato no es ajeno a todas las literaturas contemporáneas -basta recordar la extraña belleza de los cuentos breves de Kafka o el impagable humor de los de Slawomir Mrozek-, parece haber irrumpido con mayor fuerza al otro lado del Atlántico, donde también se ha intentado dotarlo de base teórica y distinguirlo de especies afines. No faltan en nuestro país brillantes cultivadores del microrrelato, como Luis Mateo Díez, Max Aub o Antonio Pereira, y es raro el escritor que no haya perpretado uno alguna vez.

El microrrelato hunde sus raíces, como toda literatura, en la tradición oral, en forma de fábulas y apólogos, y va tomando cuerpo en la Edad Media a través de la literatura didáctica, que se sirve de leyendas, adivinanzas y parábolas. Algunos han visto el microrrelato como la versión en prosa del haiku oriental y otros lo han hecho derivar de la literatura lapidaria.

Pero es en la época moderna, al nacer el cuento como género literario, cuando el microrrelato sepopulariza en la literatura en español gracias a la concurrencia de dos fenómenos de distinta índole: la explosión de las vanguardias con su renovación expresiva y la proliferación de revistas que exigían textos breves ilustrados para llenar sus páginas culturales. Algunas de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna son verdaderos cuentos de apenas una línea, y también Rubén Darío y Vicente Huidobropublicaron minicuentos desde diversas estéticas. Junto a estos autores, la crítica señala también al mexicano Julio Torri y al argentino Leopoldo Lugones como decisivos precursores del actual microrrelato.

En la segunda mitad del siglo XX el microrrelato llega a su madurez. Ya no se trata de un ejercicio de estilo, de una pirueta de agudeza o de un retazo más o menos misterioso de prosa poética. El microrrelato se presenta como una auténtica propuesta literaria, como el género idóneo para definir, parodiar o volver del revés la rapidez de los nuevos tiempos y la estética posmoderna. Algo que tiene que ver con Italo Calvino y sus “Seis propuestas para el próximo milenio”, con sus “hibridaciones multiculturales”, como ha señalado Enrique Yepes, uno de los estudiosos de este arte pigmeo. El cuento brevísimo es la arena ideal donde se bate la moda de la destrucción de los géneros, hasta el punto de que resulte imposible -e inútil- tratar de definirlo, distinguirlo o envolverlo de legalidad.

Proliferan así estos “cuentos concentrados al máximo, bellos como teoremas” -según expresión del argentino David Lagmanovich- que, con su despojamiento, ponen a prueba “nuestras maneras rutinarias de leer”. Para diferenciarlos de los aforismos, las frases lapidarias o los miniensayos, deben cumplir los principios básicos de la narratividad, aunque de una forma extravagantemente concentrada. Son, casi siempre, ejercicios de reescritura, o minúsculo laboratorio de experimentación del lenguaje, o ambiciosa pretensión de encerrar en unas líneas una visión trascendente del mundo.

Pero queda una sospecha: ¿no habrá en todo esto un poco de pereza? Con su humor de siempre, Augusto Monterroso parece sembrar la duda cuando escribe: “Lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto”.


Eta tate

Enviado el 30 de Julio por Leandro Pérez Miguel en El baúl

Busco un palíndromo contra Eta, antietarra. Por ahora sólo me sale esto:

Eta tate

Sí, necesito ayuda.


Apanado

Enviado el 29 de Julio por Leandro Pérez Miguel en El baúl

“¡Qué bueno el pan!, ¿lo harán ellos?”, acababa de preguntarse la persona que comía a mi izquierda. Engullí un trozo, a ver qué tal. Hagggbía un pelo. Agggsco. Lo saqué, creo que con disimulo, pues nadie dijo nada. Yo tampoco, porque habría amargado la celebración a más de una persona. Era muy largo y negro y estaba enroscado dentro de la miga. Ninguno de nosotros tiene pelos tan largos (ya me gustaría, sí). Seguí comiendo pero no he vuelto a hincar el diente en un trozo de pan.

Me dicen que si hago deporte, que si me he puesto a dieta.


Perorando

Enviado el 29 de Julio por Leandro Pérez Miguel en El baúl

¿Adónde miran los políticos? ¿Se ven a sí mismos en la portada de un periódico, en un telediario, mientras suelan sus peroratas?


Flipando por primera vez

Enviado el 28 de Julio por Leandro Pérez Miguel en Entrevistas

Dos flipados (además de las acepciones de la RAE también podemos usar esta palabra para definir a los dueños de una Flip) comenzaron su andadura audivisual juntos en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca, en marzo de 2009, cuando entrevistaron a  Leire Pajín, secretaria de Organización socialista, y Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz popular en el Congreso de los Diputados, y a la periodista Ana Pastor.


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