<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Letrasenredadas.com &#187; Ángel Peña</title>
	<atom:link href="http://www.letrasenredadas.com/author/apendel/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.letrasenredadas.com</link>
	<description>Humor para bajar los humos · Por decirlo en palíndromos, para “asirnos a la sonrisa” · Así, redada de risa.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 Dec 2009 20:48:23 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.6</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Mamá, déjame ser un héroe</title>
		<link>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/28/mama-dejame-ser-un-heroe/</link>
		<comments>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/28/mama-dejame-ser-un-heroe/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Aug 2009 18:10:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Peña</dc:creator>
				<category><![CDATA[El baúl]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letrasenredadas.com/2009/08/28/mama-dejame-ser-un-heroe/</guid>
		<description><![CDATA[“Voy a salir por la ventana porque soy un héroe”. La madre playera, oronda de caña, pescaíto y pareo poco misericordioso, disuade al niño, amenazante colleja en alto. Tampoco es para tanto: la ventana del bar está a un metro escaso de la acera. Pero para acceder a ella hay que incordiar al ¿señor? que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Voy a salir por la ventana porque soy un héroe”</strong>. La madre playera, oronda de caña, pescaíto y pareo poco misericordioso, disuade al niño, amenazante colleja en alto. Tampoco es para tanto: la ventana del bar está a un metro escaso de la acera. Pero para acceder a ella hay que incordiar al ¿señor? que lee el periódico y remata el desayuno. Yo. Nada menos. <strong>El héroe frustrado sale por la puerta escoltado por la madre</strong>, que lleva ese inmenso cartel que le cuelga a todas las madres: sentido común-seguridad.<br />
Bajo la cabeza desde la realidad al periódico. Dos minutos (de reloj, que diría mi colega José Luis, o Perogrullo, que era un señor también, creo) después de la epifanía del niño protohéroe, me salta a los ojos un artículo de <a href="http://www.elpais.com/buscar/jacinto-anton" target="_blank">Jacinto Antón </a>en El País; <strong>“Cómo ser un héroe”</strong>. Ya es casualidad. O el destino o algo.<br />
Escribe Antón de <strong>un par de manuales</strong> de heroicidad. Escrito por anglosajones, claro, que son los que se dedican a esas cosas. El primero, “<a href="http://www.amazon.com/Anatomy-Courage-Classic-Psychological-Effects/dp/0786718994/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1251498100&amp;sr=1-1" target="_blank">The anatomy of courage</a>”, es obra de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Baron_Moran" target="_blank">Lord Moran</a>, amigo de Churchill; delicioso y paradójico, complejo, british total: ergo Antón, buena gente, recomienda pasar por encima (o pasearlo por donde convenga) y leer mejor “<a href="http://www.amazon.com/How-Be-Hero-Lost-Chivalry/dp/1845432487/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1251497884&amp;sr=8-1" target="_blank">How to be a hero</a>”, editado en 2008 por un tipo que no es lord y se llama Sam Martin (un autor de nombre monosilábico no puede ser complicado). Sospecho que es de EE.UU..<br />
Al parecer, “How to be a hero” te explica <strong>qué ropa llevar o incluso qué posturas poner para convertirte en un héroe</strong>. Si pones los brazos en jarras, dice, creas efecto de autoconfianza. Pues Superman los estiraba y era un heroazo de los que ya no quedan, podríamos protestar. Sí, podrían replicarnos, pero si después no vuelas, supongo que pierdes bastantes puntos: las expectativas es lo que tienen. Aunque también podrían decirnos que no fuéramos tan infantiles (ruego no usar la sección de comentarios en ese sentido: tendría que pasarme varias horas con los brazos en jarras para compensar).<br />
Este embrión de contradicción (cuestión que es una rima interna además de una pedantería y cosas peores) podría superarse atendiendo a la sección (on, on) que Sam (my friend: lo siento, con títulos como ése, te mereces mi campechanía) dedica a los<strong> modelos de héroe</strong>. Pero a Antón, en su artículo, eso sólo le sirve para dejar claro que tiene que descartar a Edmund Hillary (“sufro vértigo”), Neil Armstrong (“mi agorafobia”)… para concluir que su “consuelo” es que reúne todas las características del <strong>antihéroe</strong>: “Nada excepcional, confuso, débil y confiado, de manera absurda, en la capacidad de redención”.<br />
Pero a mí me da que cuando Antón habla de consuelo a lo mejor quiere decir “orgullo”. <strong>Orgullo, más que de perdedor, de hombre sin ambiciones</strong>, que no quiere molestar. Me suena a pensamiento débil, perfil bajo, falsa humildad&#8230; ¿Miedo? ¿Por qué cualquier compañero de trabajo, amigo, parroquiano de bar, etc, se empeña hasta el disloque en convencernos de que él <em>no va de guay</em>, que no se cree un héroe? Empezando por un servidor. Esto no pasa tanto, al parecer, en EE.UU. Aunque <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tom_Wolfe" target="_blank">Tom Wolfe</a>, por ejemplo, no lo tenga tan claro. ¿Culto al éxito americano frente a nuestro apedreamiento al que destaca como pre-discriminador del resto? No sé. El caso es: ¿quién se atreve hoy a ser un héroe?<br />
Sin embargo, hubo una época… Y entonces voy y prorrumpo un bonito salto pedante mortal y me acuerdo de que en <strong>“<a href="http://www.amazon.com/Greek-Gods-Heroes-Laurel-leaf-books/dp/0440932211/ref=sr_1_3?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1251498141&amp;sr=1-3" target="_blank">Dioses y mitos de la antigua Grecia</a>”</strong>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Graves" target="_blank">Robert Graves </a>(otro inglés) decía, entre otras cosas, que la filosofía vino a ser el golpe de gracia a <strong>la poesía de lo femenino</strong> que <strong>dominaba al hombre preindoeuropeo</strong>, el pobre. Frente a una sociedad amamantada culturalmente por las diosas madres, las tetas reventonas de mitos y de tribu (lo siento cariño, pero en el sorteo ancestral te ha tocado tonto del pueblo, en plan “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Amanece_que_no_es_poco" target="_blank">Amanece que no es poco</a>”), <strong>el griego se rebela</strong>, rompe el hechizo y se pone prosaico: quiere ser un héroe, como Beckham o como Aquiles, y estoy dispuesto a jugármela para serlo, aunque tenga que recorrerme el mar Egeo (para los barcos de entonces, una globalidad tremenda) y exponerme a los cuernos del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Minotauro" target="_blank">Minotauro </a>y al laberinto de su p… Bravos estos griegos.<br />
Y así, en un pis pas, la sociedad moderna, Internet y todo: en otra casualidad cósmica (prometo que es verdad, fruto del lío misterioso de coincidir y enredarse en palabras enredadas: eres un “enrea”, dicen por mi tierra), justo ayer, por cosas de la vida (y del paro), leía en la “<a href="http://www.amazon.com/Short-History-Ethics-Philosophy-Twentieth/dp/026801759X/ref=sr_1_3?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1251498283&amp;sr=8-3" target="_blank">Historia de la Ética</a>” de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alasdair_MacIntyre" target="_blank">MacIntyre </a>(enésimo inglés, se ve que se aburren, o que también están en el paro) cómo, una vez que los griegos patearon el reto este de ponerme a ser bueno porque (y cómo) me da la gana -ser libres a base de pensar-, ya <strong>la cosa no paró de rodar y rodar y rodar</strong>.<br />
Qué bien. Pero, y ya (de una vez) concluimos, el niño del bar es un ser humano, el pobre, y, por tanto, un microcosmos (como me oiga la madre&#8230;) O sea, que <strong>para ser héroe, a mi amiguito le queda todavía todo lo que es el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastrismo" target="_blank">zoroastrismo </a>persa, los exóticos presocráticos</strong> (y viva la cacofonía), Aristóteles y Platón (esa pareja), el Cristianismo enterito, el Renacimiento, cuarto y mitad de Ilustración, su poquito de Revolución Industrial…<br />
Animalito: ¿creías que bastaba con leer a Sam cuando fueras mayor? Aunque <strong>a lo mejor te lo ahorran</strong>: seguro que la posmodernidad, tan analgésica ella, se inventa algo.<br />
O no. Yo qué sé. Qué pereza. Estragado por los abismos de mi profundidad abisal, y tras un discreto y satisfactorio eructito socrático de tostada con aceite y tomate, miro por la ventana. Entra fresquito. Me termino el café. <strong>Salgo por la puerta. ¿Qué partido echarán </strong>en Gol Televisión, esa asombrosa ambrosía (¿entre ambas rosas iría?) futbolera sin par, cocinada a base de carne de dios tatuado, galáctico y ronáldico. Me relamo. <strong>¿Seré un poco mamoncete?</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/28/mama-dejame-ser-un-heroe/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La broma infinita de Peter</title>
		<link>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/19/una-teoria-de-la-critica-literaria-la-broma-infinita-de-peter/</link>
		<comments>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/19/una-teoria-de-la-critica-literaria-la-broma-infinita-de-peter/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 22:34:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Peña</dc:creator>
				<category><![CDATA[Vivencias]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[París]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro de Miguel]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letrasenredadas.com/?p=645</guid>
		<description><![CDATA[Pedro de Miguel me enseñó a hacer reseñas de libros. Probablemente, el género ¿periodístico? que más satisfacciones me ha proporcionado en mi no siempre satisfactoria carrera. Con mucha diferencia.
Y Peter sigue estando, de alguna manera -constante, inconsciente, mágica…-, en el placer de sentirme “dentro” de un libro, superada la barrera de la pereza, el miedo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.letrasenredadas.com/pedro-de-miguel/" target="_blank">Pedro de Miguel </a>me enseñó a hacer <strong>reseñas de libros</strong>. Probablemente, el género ¿periodístico? que más satisfacciones me ha proporcionado en mi no siempre satisfactoria carrera. Con mucha diferencia.</p>
<p>Y Peter sigue estando, de alguna manera -constante, inconsciente, mágica…-, en el placer de sentirme “dentro” de un libro, superada la barrera de la pereza, el miedo y los prejuicios (valgan las redundancias)… Y que encima te paguen por ello. No mucho. Peter, por ejemplo, no era rico. Ni falta que le hacía. <strong>Sus eternos jerseys lisos </strong>no parecían muy caros, y de vez en cuando engañaba a algún capitalista motorizado para que lo llevara a buscar setas.</p>
<p>Sin embargo, un día decidió viajar a una de esas ciudades a las que viajan los ricos de los libros: París. Y me llevó con él. En un <strong>alarde de sofisticación</strong>, la revista <a href="http://www.unav.es/nt/" target="_blank">Nuestro Tiempo </a>iba a cubrir las <a href="http://212.77.1.247/holy_father/john_paul_ii/travels/sub_index/trav_paris-1997_sp.htm" target="_blank">Jornadas Mundiales de la Juventud </a>con Juan Pablo II.</p>
<p>Era el verano de 1997. Peter y yo no éramos ya muy jóvenes. Yo había cumplido los 25 y aún no había iniciado este decrecimiento mío, a lo <a href="http://www.benjaminbutton.com/" target="_blank">Benjamin Button</a>, que me ha devuelto a la adolescencia; pero esa es otra (lamentable) historia. Peter tenía el pelo <strong>blanco, blanco, blanco</strong>. Desde siempre, según la leyenda. Y los alumnos de la <a href="http://www.unav.es" target="_blank">Universidad de Navarra </a>que no le habían escuchado aquella risa suya palindrómica –que, efectivamente, te asía para no soltarte ya nunca más- creían que era un señor muy serio.</p>
<p>Pero, pese a los años, ambos teníamos una cuenta pendiente con París. Para mí París también era un mito. Y un reto: tras toda una vida mirando el mapamundi entre suspiros, llegaba el momento de conocer, al fin, uno de las grandes dianas de <strong>los alfileres de la Historia</strong>, la literatura y (como sabría después) la pamplina. Para Peter suponía algo más. Su generación aprendía francés como la mía (se supone que) inglés. Y los escritores iban a París y traían la cultura. La Cultura. Lo de los niños no estaba documentado, pero la literatura no podía mentir. Que diría <strong>Vila-Matas</strong>.</p>
<p>No viajamos en avión. La frugalidad presupuestaria de la revista (una noche dormimos en un centro de peregrinos, otra desfallecimos en la explanada de las Jornadas…) me permitió descubrir las ventajas de viajar en tren. Después, el recuerdo de Peter se me colaría en la lectura de una novela de Antonio Orejudo con ese título. Peter compañero de <strong>traqueteo y raíles y destino París</strong>, en el asiento de al lado, con un libro en las manos. <strong>Leía a sorbos. </strong>Un rato de concentración; otro rato con el libro cerrado y el rostro pétreo (con perdón) y socrático y etc.</p>
<p>Yo había decidido aprovechar el viaje para, entre otras cosas, absorber toda la sabiduría que manara de mi maestro. Le pregunté si leía así para reflexionar a fondo sobre cada pasaje.<strong> “No, es que me canso”.</strong> Vaya. O sea, que yo no era el único que se cansaba de la gran literatura. Incluso Peter, el Lector… O sea, que <strong>el truco, a lo mejor, es tener paciencia</strong>… Y la sonrisa traviesa de Peter, eterno niño grande.<br />
Más tarde, tuve el honor de devolverle la iluminación con un deslumbrante descubrimiento filológico (recuérdese que estábamos expuestos a las irradiaciones de la luminosa Ciudad de la Luz…) En algún momento del viaje, quise aportar mi granito de sofisticación en una de aquellas conversaciones surrealistas tan del gusto de Peter. Supongo que acababa de leer en algún sitio la cultísima palabra “perorata” y había encontrado un resquicio para introducirla. Pero la frase en cuestión no me pedía un sustantivo. Sin mayor problema, conjugué el verbo “perorotar” con toda soltura.</p>
<p>La peculiaridad de Peter convirtió un mero error gramatical en <strong>el himno de nuestro viaje a París</strong>, plagado de gente que no paraba de <strong>perorotar y venga a perorotar</strong>. La ciudad, por cierto, devino en la desilusión que, más tarde, aprendí a intuir como inevitable (sólo últimamente, con la reinvención de la adolescencia, intento&#8230; pero ésa también es otra historia). Hacía un calor insoportable; <a href="http://www.notredamedeparis.fr/-English-" target="_blank">Notre Dame</a> parecía más pequeño que en los libros, sin sombra de jorobado; no vimos ni un poeta bebiendo absenta…<br />
Pero hoy recuerdo aquel viaje y se me antoja más valioso que ninguno de los muchos que mi carrera (no siempre satisfactoria) me ha permitido hacer. Y cuando me dispuse a buscar escenas concretas para escribir estas líneas, descubrí en el centro del viaje (de MI viaje) la risa con la que Peter celebró mi peroratoración, que quedaría ya para siempre en uno de los lugares de honor de nuestra complicidad. <strong>Celebración</strong>. Ésa es (creo) la palabra perfecta para definir la risa de Peter ante mi invención del lenguaje. Como cuando el <a href="http://www.unav.es/fcom/profesores/barrera.htm" target="_blank">profesor Barrera </a>le mostraba su último palíndromo o descubríamos alguna errata memorable en las pruebas de Nuestro Tiempo. No era una burla. <strong>Imposible enfadarse con Peter</strong>, el bochorno pasaba pronto, cuando su risa nos asía (con perdón) y todo (incluso un París decepcionante) era una fiesta. A lo mejor es a eso a lo que se refería Heidegger con lo de “<strong>el lenguaje es donde mora el ser”</strong>. O no. No sé, no me llega para tanto. A lo mejor estoy perorotando. Tengo que leer algo al respecto (y a otros respectos). Para enterarme y/o reírme un poco.</p>
<p>Ah, y a París, la de verdad, que le sigan dando. Porque <strong>a mí siempre me quedará París</strong>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letrasenredadas.com/2009/08/19/una-teoria-de-la-critica-literaria-la-broma-infinita-de-peter/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
