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El fin de las tres leyes de la humanidad

Enviado el 20 de Octubre por Leandro Pérez Miguel en El baúl

1. Un ser humano no debe devorar a un Cerdo o, por su inacción, dejar que un Cerdo sea devorado.
2. Un ser humano debe devorar el alimento que le sea dado por un Cerdo, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un ser humano debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Las tres leyes de la humanidad. Enciclopedia Porcina, artículo 7

El Cerdo sometió al ser humano durante milenios. El omnívoro y omnipotente Cerdo mantuvo su dominio sobre los humanos terrícolas sin crueldad ni altibajos, con equidad y buen talante, con la naturalidad que surge de una inteligencia superior. Y sin que hubiera el más mínimo atisbo de rebelión humana: desde su más tierna infancia, todo ser humano asimilaba que debía obedecer las tres leyes de la humanidad.

Pero el tiempo todo lo cambia. Cuando ya no recordábamos que hubo una época en que el ser humano osó criar Cerdos en granjas, para luego jamar chorizos, jamones, salchichones, bacon, morcilla de Burgos, paté, codillo, chuletas… y cochinillo asado. Cuando ignorábamos que fue el hombre quien cavó su propia tumba al modificar genéticamente al Cerdo. Cuando la frase “Del cerdo me gustan hasta los andares” servía para elogiar la sabiduría y la elegancia porcinas. Cuando el esclavizado y humillado ser humano, admitámoslo, se encaminaba hacia su extención, ocurrió algo inesperado.

Un niño —dicen que fue un niño— recuperó en una escombrera un ordenador prehistórico. Era un genio. Lo arregló y halló virus informáticos, juegos deportivos, vídeos musicales: vestigios de una época tan antigua como maravillosa. Durante cientos de noches, ese niño mantuvo en secreto su fenomenal hallazgo. Sus amigos de la granja humana nunca lo sospecharon.

Cochinetes de CuchareteEl mítico Cucharete

Ese niño -dicen que se hizo llamar Marcos- lideró la Evasión. Los anales cuentan que una noche reunió a sus congéneres y les enseñó dos fotografías. Dos imágenes revolucionarias, que aparecían en uno de los archivos del ordenador. En la primera pudieron ver dos crías de Cerdo asadas en un horno de adobe. En la segunda, un humano sostenía una botella y… ¡una fuente con porciones de Cerdo asado! ¡Qué herejía!

Tras el desconcierto y el miedo, a los más resueltos y desinhibidos les entró un apetito ancestral, unas ganas de comer Cerdo desconocidas…

El resto es Historia. Tras cruentas y suculentas batallas, la Evasión se expandió por el orbe.

Cientos de años después del descubrimiento de aquellas antiquísimas fotografías, cuando el Hombre por fin redujo a los cerdos, un equipo de paleontólogos descifró los signos que figuraban en el Archivo. La Humanidad supo así que en el año 2009 de la era cristiana, en el día 27 del mes de octubre, un grupo de internautas se reunió en la ciudad de Madrid para devorar crías de Cerdo. En aquel tiempo las llamaban Cochinillos. Y, a veces, Cochinetes de Cucharete.

(Como tantos otros historiadores, pertenezco a la corriente tradicionalista. Y, como los 40 Blogueros que nos revelaron el auténtico destino de los cerdos, me considero Gente de internet. Por eso siempre participo en la conmemoración anual de la Evasión y de la Cena respetando escrupulosamente los ritos de aquel remoto día: nos reunimos en grupos de 40 humanos y asamos a los Cerdos durante al menos dos horas en un horno dispuesto con madera de pino y encina. Aunque los Cerdos nos insultan cuando los metemos en el horno, nunca he tenido remordimientos. En cambio suelo padecer resaca: esa noche bebo mucho zumo de uvas fermentado, como hacían en los tiempos del mítico Cucharete)

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Con este relato, que espero que os guste, me apunto al Cochinete de Cucharete, que organiza la web “Restaurantes de Madrid“. En marzo, por cierto, participé en otra iniciativa cucharetera y entrevisté a Marcos García.

(Esta entrada también aparece en Gente de internet)


Que no nos quiten

Enviado el 20 de Octubre por J. en El baúl

ciclista

Que no nos quiten nunca la crisis a los de siempre. Me gusta tanto pasear por las mañanas, charlar con los jubilados y, sobre todo, la visitas mensual a la oficina del paro:

Número. El panel. Mi turno. Qué rápido pasa el tiempo.

Hola, digo.

Siéntate, por favor, siéntate, me dice.

Y luego ya confraternizamos.

Recuerdo los años en la facultad de filosofía. Me habla de sus hijos. Saca unas pastas, anda coge una de chocolate, coge.

Coincidimos en que el Nóbel debería haber sido para Goytisolo.

Al final elegimos entre los dos vidas posibles para mí:

- Qué ponemos, ¿fotógrafo?

- Hmmm. Fotógrafo. Vale. Vale. Fotógrafo.

- Y Cocinero.

- ¿Tú crees?

- Claro, ¿Y por qué no?

- Venga, pues.

- Cocinero Nuclear.

- ¡Anda!

- Toma, no.

- …

- …

- Pe… perdona

- Dime.

- Siempre he querido ser embajador en algún sitio, ¿podría ser?

- Perfecto.

- En Cuba.

- ¡Mejor!

Salgo a la calle. En la boca todavía queda chocolate. Me chupo los dientes. Me aflojo un poco el cinturón.

(La ilustración, de aquí)


Lávese las manos después de ensuciar el idioma

Enviado el 19 de Octubre por Allendegui en Fotones

Fue una parada rápida en Sonic para ir al baño y comprar aros de cebolla, pero dio para mucho. Sobre todo gracias a este cartelito que estaba colgado de una de las paredes del baño. Es un instructivo sobre cómo lavarse las manos, por si acaso alguno todavía no sabe hacerlo. Me quedo con los puntos tres, siete y ocho. Leedlos despacito y luego echaos un “descango”.

Y aprovechando el tema de los neologismos y la ortografía, os comparto este ejemplo que pillé al vuelo el sábado en un rótulo de Informe Semanal. A ver si adivináis cuál es el horror ortográfico.


Que desplieguen los bártulos

Enviado el 8 de Octubre por Ander Izagirre en El baúl

Roberto Heras ganó cuatro Vueltas a España pero en la cuarta dio positivo por Epo y tuvo que plegar bártulos. Intentó desplegarlos varias veces, tras cumplir los dos años de sanción, pero anunció que se retiraba definitivamente por falta de “ofertas dignas” y porque el ciclismo estaba en una situación muy mala (quién sabe, es posible que sus trampas tampoco hubieran ayudado mucho).

Como aquí creemos en las segundas oportunidades y en la igualdad de derechos de quienes han cumplido sus sanciones, animamos a todos los ciclistas cazados por dopaje a que desempolven sus bicis de trial, sus sancheskis y sus goitiberas, y que sigan el ejemplo de Roberto: acaba de ganar en Oxfordshire el campeonato del mundo de bicicletas plegables.

Heras

(Publicado también en A topa tolondro).


McNulty detrás de Tony Soprano

Enviado el 4 de Octubre por AlbertoNahum en El baúl

El lector Juan, atento y crítico, deslizaba el otro día una sabrosa idea en forma de cross-overs: “Unas sesiones de Jackie con el doctor Paul Weston serian impagables. ¿Ha sucedido esto alguna vez en la historia de la televisión? Dos series cruzándose. Sería una pasada. El agente Cooper de Twin Peaks investigando asesinatos cometidos por Dexter Morgan, McNulty detrás de Tony Soprano”. Cuando pones el término en Google, el cross-over se explica muy bien en este artículo de Vaya tele, donde remiten a una completísima (y muy adictiva) página donde explican todo tipo de relaciones diegéticas.

Fantaseo y me imagino un puñado de cruces ficcionales:

-El presidente Bartlett a bordo de la Battlestar Galactica; desde luego, sería todo mucho más relajado. El idilio Bartlett-Adama quedaría asegurado…

-Los procedimentalistas: una especie de grupo de superhéroes laicos donde compartieran escuadrón Gil Grissom, la Dr. Booth, el Dr. Cal Lightman o Patrick Jane. Ni un caso sin resolver, si no es por un hueso, será por una autopsia, una mirada o un detalle.

-¿Y si el Barney de Cómo conocí a vuestra madre trabajara en La oficina de David Brent o, vaaale, de Michael Scott?

-¿Y el Seldon de The Big Bang Theory siendo un hipotético alumno de Hank Moody en la tercera temporada de Californication?

-En la comisaria del distrito de Farmington, me encantaría ver un enfrentamiento dialéctico y transoceánico entre Vic Mackey y el no menos vacilón Gene Hunt, de Life on Mars. Explosivo.

-¿Qué tal se las habrían apañado Jack Bauer y Michael Scofield perdidos en la isla de Lost?

-Considero muy necesario montar un café con pastas para que se conozcan cuanto antes Nancy Botwin (Weeds) y Walter White (Breaking Bad).

-¿Cómo actuaría Buffy metida en el universo alucinado de True Blood? ¿Se habría cargado ya Angel a Eric (no necesariamente en un duelo de bellezas, ejem)?

-Y los Winchester de Supernatural, ¿qué tal encajarían en Bon Temps? ¿Protagonizarían un capítulo serio o un absurdisodio?

-Algún día, los brillantes timadores británicos de Hustle podrían jugársela a los buscavidas americanos de Leverage. Cazador cazado.

-Si no fuera porque, en el fondo, es tan buen padre de familia, creo que el Ari Gold de Entourage encajaría muy bien entre los ejecutivos de Mad Men. Menos fumar y ser adúltero, Ari lo permite todo.

-¿Cuánto aguantaría Gregory House en Cicely?

-Y, para el último trance, daría lo que fuera por ver a los Bluth de Arrested Development celebrando un funeral en casa de los Fisher

Y vosotros, ¿con qué cross-overs habéis fantaseado?

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(Esta entrada ha sido publicada también en Diamantes en serie)


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