
Así parecen de sencillas las cosas en un Hamlet de baratillo. Pero si hay que dar posada a todos los personajes, van a quedar un poco prietos: porque -como es bien sabido- además de Hamlet y su duplex 2B or not2B, están Claudio, Gertrudis, Polonio, Ofelia, Horacio, Rosencrantz y Guildenstern (estos van juntos), Fortimbrás, Voltimand, Cornelio, Osric, Bernardillo, Francesco, Marcelo, Reinaldo, los Embamamadores de Inglaterra, los cómicos, un capitán noruego, un sacerdote, dos sepultureros, y luego, (según ande el presupuesto) damas, caballeros, oficiales, soldados, marineros, mensajeros y criados.
De todos modos, Mankoff señala bien la cosa hamletiana en el New Yorker, que es lo suyo. Lo malo hubiera sido toparse -en vez del duplex tradicional- con algo como ésto:

Esto sí que hubiera sido un desafío hamletiano de padre y muy señor mío, incluso contra el principio de no-contradicción. Y habría que hablar de la infinita distancia entre la “y” y la “o” en el asunto de ser “y/o” no ser… Pero si nos ponemos así de metafísicos, entonces la cosa perdería su dramatismo hamletiano y otras envidias típicas de Dinamarca, donde además se huele lo podrido… Mejor lo dejamos estar.
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